El futuro. Misterioso, fascinante, enigmático -y a veces inquietante. Muchísimas publicaciones han explorado el futuro, desde la ciencia ficción hasta proyecciones bastante realistas de lo que puede desplegarse en el curso de nuestras vidas actuales y las de las generaciones futuras en la Tierra. Sin embargo, la mayoría de estas obras pasan por alto lo que considero la pregunta más esencial: la pregunta del desarrollo psicológico y espiritual del ser humano.
Generamos hipótesis interminables sobre el avance tecnológico -las posibilidades y los riesgos que conlleva- pero el desarrollo espiritual es tratado como algo secundario por la mayoría de los autores. Esto es un error significativo, porque es el desarrollo espiritual y psicológico/emocional el que determinará en última instancia nuestra existencia. Estas son las claves de la verdadera evolución del ser humano: no meramente la evolución de un animal físico que utiliza métodos cada vez más avanzados para construir refugio y conseguir alimento, sino la evolución real de lo que es más precioso en nosotros.
¿Qué Evoluciona Realmente en el Ser Humano?
Existe una experiencia de vida que enriquece nuestra conciencia y hace nuestras mentes cada vez más ricas. Pero la experiencia sola no es toda la imagen.
Suscribo la visión de que existe una “supermente” -una que creó esta realidad y otras, dentro de la cual existe todo lo que percibimos con nuestros sentidos y captamos con nuestros pensamientos, nosotros incluidos. A esta mente se le llama comúnmente Dios.
Sostengo que el ser humano, a nivel interior -espiritual-, posee cualidades evolutivas sutiles pero cruciales: un reflejo microcósmico de las cualidades de esa supermente. En la práctica, esto se manifiesta como nuestra conexión profundamente arraigada -programada en nosotros en el momento de la creación- con las ideas y aspiraciones de esa supermente, de la que formamos parte.
Un ser humano que se explora a sí mismo a ese nivel interior -habiendo despojado las capas superficiales del ego y los instintos animales que en su momento sirvieron a la supervivencia de nuestros cuerpos físicos- puede descubrir su “esencia divina”. Comprender la propia naturaleza de esta manera proporciona una base para una vida con un propósito más profundo, decisiones más sabias y relaciones más auténticas.
Por Qué el Desarrollo Espiritual Determina el Futuro
No es la tecnología lo que decidirá si la humanidad florece o declina. Es el nivel de conciencia de las personas que crean y usan esa tecnología. Una herramienta avanzada en manos de alguien impulsado por el miedo y el ego amplifica el miedo y el ego. La misma herramienta en manos de alguien con sabiduría y compasión genuinas puede construir un mundo diferente.
Por eso el desarrollo espiritual no es un lujo para unos pocos. Es la respuesta más pragmática a los desafíos que enfrenta la humanidad. Y es un camino que cada uno de nosotros puede emprender, aquí y ahora, sin esperar a que el mundo cambie primero.
Jakub Qba Niegowski – Especialista en Desarrollo de Conciencia Supernormal





