Cada vez más personas en el mundo se dan cuenta de que vivimos en una realidad que va más allá de lo que perciben nuestros sentidos físicos. En este mundo, existen principios que no nos enseñan en las escuelas ni en los medios de comunicación.
Sin embargo, el Desarrollo Espiritual es un concepto difícil de definir, y muchas personas lo entienden de maneras distintas. Podemos decir que el Desarrollo Espiritual consiste en descubrir los principios ocultos que rigen la realidad en la que vivimos. Es un proceso de autoconocimiento y de descubrimiento de nuestro potencial, el cual trasciende lo material. También implica perfeccionar nuestra interacción con el mundo, incluyendo aquello que va más allá de las limitaciones físicas. Así, descubrimos que somos seres mucho más complejos que nuestra simple envoltura material.
Para desarrollarnos espiritualmente, necesitamos conocimiento y comprensión a través de experiencias empíricas propias. No importa cuánto leamos, cuántas películas veamos o cuántas historias escuchemos: nada supera la experiencia personal y real. Si has vivido algo, sabes que es una certeza en tu vida. Cuando experimentamos algo, sabemos que es verdad. No hay duda, porque estuvimos presentes en ese momento.
Mientras tanto, la televisión y los medios intentan imponer sus narrativas sobre cómo es el mundo. Buscan absorber y consumir la atención humana para que no se dirija hacia la propia experiencia, ni hacia la sabiduría y entendimiento que de ella surgen. Aquellos que desean poder sobre el mundo y las personas se esfuerzan para que la gente confíe lo menos posible en su propia experiencia y, en cambio, dependa de los mensajes que les son transmitidos.
Por eso, para desarrollarnos espiritualmente, para progresar en nuestro crecimiento personal de manera integral, para ser más completos y conscientes de nuestros poderes y posibilidades, debemos enfocarnos en profundizar y ampliar nuestras experiencias personales, nuestra percepción de la realidad y el conocimiento directo del mundo en múltiples niveles, tanto físicos como espirituales.
Cuando experimentamos personalmente lo extraordinario del mundo, a través de acciones que nos brindan esa vivencia, sentimos que estamos verdaderamente vivos. Nos sentimos maravillados porque percibimos la autenticidad de nuestra experiencia. Ya no es solo una historia que alguien nos contó, sino una parte real de nosotros. Nos hemos enriquecido, hemos crecido gracias a esa nueva experiencia y al conocimiento que nos aporta.
La Visión Remota como Herramienta de Desarrollo Espiritual
Existen pocas técnicas espirituales que, al practicarlas, no solo proporcionan experiencias asombrosas, sino que también fomentan virtudes universales como la atención plena, la percepción aguda, la capacidad de concentración y muchas otras.
La Visión Remota es una técnica de percepción extrasensorial que permite dirigir la mente a cualquier lugar del mundo, tanto en la dimensión física como en planos no materiales.
Al observar el caos en el mundo y la lucha por imponer narrativas y control sobre las personas a través de los medios —donde todas las partes manipulan—, valoro aún más la posibilidad de tener una percepción personal de la realidad tal como es, y la capacidad independiente de ver detrás del telón lo que otros solo pueden escuchar, creyendo o no en lo que se les dice.
La Visión Remota es una práctica cuya importancia crece constantemente. Cuanto mayor es el caos en el mundo, más relevante resulta nuestra percepción espiritual de la realidad y la habilidad de acceder a fuentes de información, observando eventos con un ojo espiritual en el momento en que ocurren. Esta técnica no solo nos permite viajar a distancia en el espacio, sino también en el tiempo, accediendo directamente a lo sucedido sin depender de versiones distorsionadas, como en el juego del “teléfono descompuesto”. Como dice el viejo refrán: “La historia la escriben los vencedores”, y esta se reescribe y modifica según los intereses del poder, dejándonos con poca verdad.
Por eso, para descubrir la verdad y nuestra historia, debemos desarrollar la capacidad de acceder directamente a ella, conectándonos con momentos clave para examinarlos personalmente y sacar nuestras propias conclusiones.
La Visión Remota no solo nos enriquece con percepciones fascinantes y experiencias únicas —como estar en lugares históricos o presenciar eventos pasados—, sino que también nos permite analizar situaciones actuales mirando detrás de las apariencias. Sobre todo, es una práctica que enseña atención plena, ayuda a comprender los matices de nuestra propia mente y explora nuestro potencial espiritual. Nos permite entendernos mejor, observar cómo nuestra mente recibe y procesa información, y usar esto para adquirir conocimiento y experiencia invaluable.
Puedes encontrar más información sobre la Visión Remota en nuestro sitio web.
Jakub Qba Niegowski




